{"id":2831,"date":"2014-04-01T19:51:30","date_gmt":"2014-04-02T01:51:30","guid":{"rendered":"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/?p=2831"},"modified":"2023-01-16T01:45:06","modified_gmt":"2023-01-16T01:45:06","slug":"padre-emeterio-que-vuelas-por-los-cielos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivotomasmontero.org\/index.php\/2014\/04\/01\/padre-emeterio-que-vuelas-por-los-cielos\/","title":{"rendered":"Padre Emeterio que vuelas por los cielos"},"content":{"rendered":"<p>Le advert\u00edan: <em>\u201cLa gente de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os es muy maldosa, no vaya usted\u201d<\/em>. En 1936, adem\u00e1s, un hombre joven corr\u00eda el riesgo de morir de aburrimiento en ese lugar. Pero \u00e9l fue. Y se qued\u00f3, y ni la muerte lo ha podido sacar. Sus restos est\u00e1n a un costado del altar. Su foto preside paredes y repisas en innumerables hogares. Algodones con su sangre y restos de su ropa se guardan en petaquillas y su sola menci\u00f3n provoca una pl\u00e1tica amigable que se sazona con an\u00e9cdotas, realidades y leyendas en torno al cura que, para un pu\u00f1ado de habitantes de este ca\u00f1\u00f3n, no requiere del visto bueno del Vaticano para ser santo&#8230; Un santo hace milagros y \u00e9l aqu\u00ed los ha hecho, dicen.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11537 size-large\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/649-1024x679.jpg\" alt=\"\" width=\"756\" height=\"501\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/649-1024x679.jpg 1024w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/649-300x199.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/649.jpg 1134w\" sizes=\"auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><\/p>\n<p>Este cura tambi\u00e9n gana adeptos fuera del contorno religioso. Si un sacerdote-piloto aviador recibir\u00eda cientos de likes en Facebook, imaginen hace 60 a\u00f1os. Pero no era un piloto por afici\u00f3n, sino uno ante la necesidad de llevar la fe hasta los confines de su parroquia y porque en la avioneta trasladaba enfermos graves a Guadalajara o a Zacatecas, o para llevar medicamentos al pueblo. Mientras la Secretar\u00eda de Salud Jalisco ha negado recientemente la solicitud de un helic\u00f3ptero para el norte del Estado, la zona m\u00e1s alejada y pobre, en los a\u00f1os cincuenta un solo hombre, no una instituci\u00f3n ni un gobierno, lo hizo. Se les adelant\u00f3 y a\u00fan ahora sirve de ejemplo para contrastar entre el querer y el hacer.<\/p>\n<p>Emeterio Jim\u00e9nez Mart\u00ednez es el personaje. Lleg\u00f3 a San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, Jalisco, en 1934, estuvo un a\u00f1o, al siguiente lo mandaron al Te\u00fal, Zacatecas, y quiso regresar en 1936 para nunca m\u00e1s abandonar esta comunidad. Aqu\u00ed est\u00e1 parte de su historia: Naci\u00f3 en el rancho de La Escondida, municipio de Encarnaci\u00f3n de D\u00edaz, Jalisco, en 1909, hijo del agricultor Higinio Jim\u00e9nez y de la ama de casa, Francisca Mart\u00ednez. El tercero de siete hijos cuyos padres criaron apegados a la disciplina cat\u00f3lica: <em>\u201cSi quehacer estaba haciendo (mi madre), ah\u00ed nos estudiaba el catecismo\u201d<\/em>, comentaba su hermana Pascuala, en tanto que su padre no dejaba pasar el d\u00eda sin rezar el Rosario. Ni\u00f1o atrabancado, \u00e9l y su hermano cuidaban los becerros, vieron un panal de miel y Emeterio insisti\u00f3 en bajarlo, pero pronto tuvieron que tirarse al suelo acosados por los moscos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-15105\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Cura02-205x300.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"380\" \/>En un bolet\u00edn escrito en 1970, a prop\u00f3sito de las bodas de plata del Colegio de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, se rescata un poco de historia del municipio y aparece una cronolog\u00eda del cura Emeterio, nuestro personaje; ah\u00ed se cuenta que pudo ir a la escuela hasta los 11 a\u00f1os por iniciativa de la se\u00f1orita Ma. del Refugio Alba: curs\u00f3 dos a\u00f1os en la escuela parroquial de Encarnaci\u00f3n de D\u00edaz y despu\u00e9s pas\u00f3 al preseminario de Lagos de Moreno. En 1924, a la edad de 15 a\u00f1os ingres\u00f3 al Seminario Diocesano de Guadalajara, sus a\u00f1os de estudio coincidieron con la Guerra Cristera; en este bolet\u00edn se dice que no pocas veces los alumnos corr\u00edan a esconderse ante la llegada de las fuerzas federales y que este joven, incluso, lleg\u00f3 a ser encarcelado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como alumno no fue brillante, seg\u00fan sus calificaciones, pero en la etapa escolar mostr\u00f3 caracter\u00edsticas que luego se manifestaron en el cl\u00e9rigo, como su car\u00e1cter alegre (anim\u00f3 a sus compa\u00f1eros para tomarse una foto grupal en la que se visti\u00f3 con capa, como si fuera el superior del seminario), adem\u00e1s de la imprudencia de la juventud (le gustaba la velocidad arriba de su bicicleta. Un d\u00eda choc\u00f3 contra un poste, quedando golpeado y con la cara sangrante).<\/p>\n<p>Se orden\u00f3 sacerdote el 26 de mayo de 1934, y de inmediato fue nombrado vicario cooperador de la parroquia de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, donde estaba como cura \u00c1ngel Vald\u00e9s, hermano del padre Nicol\u00e1s, excelente historiador que tanto hizo por el archivo de la Di\u00f3cesis de Guadalajara y por el conocimiento hist\u00f3rico del norte de Jalisco. Despu\u00e9s lo mandaron al Te\u00fal, Zacatecas, pero en menos de un a\u00f1o regres\u00f3 a San Mart\u00edn. El mismo arzobispo de Guadalajara, Jos\u00e9 Garibi Rivera, lo nombr\u00f3 p\u00e1rroco y le dio posesi\u00f3n de su iglesia en visita pastoral.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-12704 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Canon-1.jpg\" alt=\"\" width=\"940\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Canon-1.jpg 940w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Canon-1-300x63.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Canon-1-800x169.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ca\u00f1\u00f3n de Bola\u00f1os es puerta de entrada a la sierra madre occidental, por el lado de Jalisco donde la etnia wix\u00e1rika tiene su territorio. Alineados en torno al r\u00edo, que luego baja al r\u00edo Santiago, se encuentran Bola\u00f1os, Chimaltit\u00e1n y San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, tres de los 10 municipios que conforman el norte de Jalisco, una regi\u00f3n hist\u00f3ricamente aislada. Contrario a Bola\u00f1os, que ha vivido distintos momentos de esplendor por la explotaci\u00f3n de sus minas desde la \u00e9poca colonial, San Mart\u00edn siempre qued\u00f3 al margen sin m\u00e1s atractivo que sus paisajes. Alejado, apenas se le conect\u00f3 a Guadalajara con asfalto a principios de los a\u00f1os 90. El pueblo colinda con los estados de Zacatecas y Nayarit, y con los municipios jaliscienses de Tequila y Hostotipaquillo, sin embargo, para llegar a estos se debe atravesar la sierra en un caminar de varios d\u00edas. Su altura es de 800 metros sobre el nivel del mar y de acuerdo con el Censo del 2010, tiene 3,405 habitantes. Hasta ac\u00e1 lleg\u00f3 el sacerdote Emeterio con el entusiasmo de sus 27 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11541 size-large\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-1024x710.jpg\" alt=\"\" width=\"756\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-1024x710.jpg 1024w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-300x208.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-1536x1064.jpg 1536w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-1310x908.jpg 1310w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729-800x554.jpg 800w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura03-scaled-e1617162932729.jpg 1905w\" sizes=\"auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><\/p>\n<p>El bochorno de las 3 de la tarde hace imaginar que se est\u00e1 en la antesala del infierno. Es un calor seco, encajonado, sin corrientes de aire y cuando estas llegan ya se han calentado en el camino. La sombra de los \u00e1rboles son el mejor refugio; debajo de uno, en el patio de su casa, do\u00f1a Mar\u00eda de Jes\u00fas Arellano Cortez atrae sus recuerdos. <em>\u201cLleg\u00f3 sin nada, el pobre. Muy joven, alto, moreno; bien guapo\u201d<\/em>. Quienes dan testimonio son las personas de 70 y m\u00e1s. Do\u00f1a Mar\u00eda de Jes\u00fas con mayor raz\u00f3n: tiene 92 a\u00f1os y el cura la cas\u00f3 y le bautiz\u00f3 a sus hijos.<\/p>\n<p><em>\u201cLa gente de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os es muy maldosa, no vaya usted a all\u00e1\u201d<\/em>, le dec\u00edan, pero \u00e9l les contestaba, <em>\u201cyo quiero ir, a ver si puedo regenerarlos\u201d<\/em>. Una comunidad lejana con gente tosca. Personas armadas con ganas de usarlas en los muchos bailes que terminaban en reyertas con difuntos; ni el alzacuellos era un salvoconducto, bien que lo recuerda do\u00f1a Mar\u00eda de Jes\u00fas. El bolet\u00edn escrito en 1970 tambi\u00e9n lo consigna: <em>\u201cNo fue bien aceptado, al contrario, (fue) rechazado y hasta amenazado varias veces con armas de fuego y otras fue obligado a salir del pueblo, pero \u00e9l jam\u00e1s se vio preocupado (\u2026) su esp\u00edritu optimista lo hac\u00eda repetir, si no hay dificultades, no sirven las cosas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Emeterio Jim\u00e9nez lleg\u00f3 a San Mart\u00edn en los a\u00f1os posteriores a la Guerra Cristera (1926-1929) y al Rescoldo. Contrario a otras regiones donde la disputa fue entre grupos cat\u00f3licos contra las fuerzas gubernamentales, en la zona norte de Jalisco el conflicto tuvo rasgos de guerra civil, como lo ha se\u00f1alado el historiador Jean Meyer. <em>\u201cComo ya hab\u00eda un principio de reforma agraria, hab\u00eda una base de agraristas \u2014a la que el gobierno le dio armas\u2014. El Ej\u00e9rcito federal los met\u00eda a la vanguardia, dec\u00eda, ellos conocen el terreno, la gente, y eso le dio a la Cristiada una dimensi\u00f3n de guerra civil que no tiene en los Altos de Jalisco. En los Altos fue m\u00e1s un\u00e1nime, mientras que en esa zona\u2026 el padre Nicol\u00e1s Vald\u00e9s nos contaba de su propia familia de un padre cristero y de un hijo gobiernista (\u2026) eso le da al conflicto una dimensi\u00f3n m\u00e1s tr\u00e1gica\u201d<\/em>. (La Gaceta, 22 de marzo de 2010).<\/p>\n<p>En el caso del ca\u00f1\u00f3n de Bola\u00f1os, el gobierno federal incluso incorpor\u00f3 al Ej\u00e9rcito a personas de la misma regi\u00f3n. Jos\u00e9 Guzm\u00e1n Quintero, de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, relata: <em>\u201cS\u00ed, yo era m\u00fasico con pistola (\u2026) fue el 29 que nos dieron de baja, cuando ya el gobierno domin\u00f3 al que se les volti\u00f3\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><em>\u2014 Usted, \u00bfcu\u00e1ndo se da de alta en el Ej\u00e9rcito?<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014 En el 27.<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014 Oiga, pero, \u00bfc\u00f3mo peleaban contra los cristeros, creyendo en Dios, si la Guerra era contra la religi\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p><em>\u2014 \u00a1Eeeh! Porque sab\u00edamos que eran una bola de bandidos. \u00a1Qu\u00e9 soldados de Dios ni que la madre! Hac\u00edan m\u00e1s crueldades ellos que el mismo gobierno, \u00a1nooo!, ellos al que agarraban no lo perdonaban, lo hac\u00edan pedazos. Luego andaban los \u201ccuritas\u201d, no todos, pero s\u00ed muchos, con sus dos carabinotas echando bala tambi\u00e9n (\u2026) Aqu\u00ed hab\u00eda un cura de apellido P\u00e9rez, que era seg\u00fan ellos el coronel de los cristeros. \u00c9l ordenaba fusilamientos en masa fueran o no fueran gobiernistas, nom\u00e1s con que no le simpatizaran\u2026 yo soy cat\u00f3lico y soy hijo de Dios, pero ya, francamente, a los sacerdotes casi no les creo. No les tengo mucha fe, pues\u201d<\/em>. (Revista Niuki, n\u00famero 12).<\/p>\n<p>La Guerra Cristera termin\u00f3 de manera oficial en 1929 con el arreglo entre el gobierno y la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica, sin embargo, parte de la base cristera desconoci\u00f3 el pacto y sigui\u00f3 en armas en los a\u00f1os posteriores, lo que se conoce como el Rescoldo. Jean Meyer ubica el fin definitivo en 1938. Emeterio Jim\u00e9nez lleg\u00f3 en este contexto a San Mart\u00edn de Bola\u00f1os. Un escenario calientito, con brazas a\u00fan rojizas; el recelo hacia su persona, la enemistad o franca antipat\u00eda de una buena parte de la poblaci\u00f3n. Por otra parte, del obispado de Guadalajara se advierte un genuino inter\u00e9s por la regi\u00f3n norte antes y despu\u00e9s de la Cristiada: impuls\u00f3 de manera significativa la imagen del Se\u00f1or de los Rayos, en Temasti\u00e1n, y a San Mart\u00edn mand\u00f3 un padre joven, activo, carism\u00e1tico. No un intelectual, sino uno que se mimetizara con la poblaci\u00f3n. Incluso, el obispo y posterior primer cardenal mexicano, Jos\u00e9 Garibi Rivera, fue personalmente a darle posesi\u00f3n de la parroquia.<\/p>\n<p>De parte de Emeterio, en lo \u00edntimo, queda imaginar a un hombre disciplinado y comprometido, que de haber nacido en una regi\u00f3n geogr\u00e1fica distinta, de vivir 10 a\u00f1os en Guadalajara, se lanz\u00f3 a la aventura a una regi\u00f3n ignota. Cito otro p\u00e1rrafo del bolet\u00edn: <em>\u201cLe preocup\u00f3 grandemente la ignorancia religiosa y la corrupci\u00f3n moral en que se encontraba y para contrarrestarlas se preocup\u00f3 de formar centros de catecismo, tanto en la poblaci\u00f3n como en los ranchos y exhortaba a sus fieles a dejar toda clase de vicios, en especial los bailes y las embriagueces\u201d.\u00a0<\/em>Una problem\u00e1tica concreta, con hombres de carne y hueso, en un lugar y un tiempo espec\u00edfico\u2026 sin embargo, ahora s\u00f3lo se escuchan relatos fant\u00e1sticos:<\/p>\n<p>Un grupo de hombres lo llev\u00f3 al charco del Cable, le amarraron una piedras en las manos y en los pies, y lo echaron al agua para que se ahogara. Los hombres abandonaron el lugar con la tranquilidad del deber cumplido. A la ma\u00f1ana siguiente se escucharon las llamadas a misa, los fieles, como de costumbre, se dirigieron a la parroquia, pero tambi\u00e9n los maldosos con la sorpresa de que \u00e9l apareci\u00f3, como si nada, y ofici\u00f3\u2026\u00a0Pero no claudicaron. En otra ocasi\u00f3n lo llevaron al pante\u00f3n y justo cuando le apuntaban para descargarle las balas, les espet\u00f3 de frente: <em>\u201c\u00bfCon qu\u00e9 me vas a matar?, \u00bfcon ese pl\u00e1tano?\u201d<\/em>. \u00a1Y es que el arma se les hab\u00eda convertido en una banana! Estas acciones provocaron que los malosos se hicieran conversos, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n que ahora se escucha de casa en casa, de calle en calle, de boca en boca. <em>\u201cEl padre Emeterio termin\u00f3 con la violencia poco a poquito, sin que se dieran cuenta. La gente se arrepinti\u00f3, les quit\u00f3 los bailes. Ya no fue maldosa y termin\u00f3 queri\u00e9ndolo mucho\u201d<\/em>, me dice la se\u00f1ora Mar\u00eda de Jes\u00fas Arellano, sentada en una silla de pl\u00e1stico junto a la puerta de su rec\u00e1mara; al fondo se aprecia la foto del cura, posiblemente de reci\u00e9n llegado por los rasgos de su cara.<\/p>\n<p>Dentro de sus logros en los 18 a\u00f1os en que vivi\u00f3 en este lugar, se encuentra la fundaci\u00f3n del Colegio con la ayuda de las religiosas. Los primeros a\u00f1os, las clases se daban a un costado de la iglesia. <em>\u201cComo \u00e9l no ha habido otro\u201d<\/em>, comenta la viejecita. <em>\u201cEra un l\u00edder. Nos hac\u00eda muy participativos, hab\u00eda adoraciones, vela perpetua, sagrado coraz\u00f3n. Un hombre muy carism\u00e1tico y entregado a su trabajo, desprendido e inteligente. No se quejaba del calor ni de nuestra pobreza. Dec\u00eda: los frijoles son buenos compa\u00f1eros de la tortilla\u2026 No saben lo que tienen\u201d<\/em>, nos dijo un d\u00eda el obispo. La viejecita va m\u00e1s all\u00e1: <em>\u201c\u00c9l iba caminando, pero (en realidad) iba volando\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11516 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1306\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766.jpg 1920w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766-300x204.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766-1024x697.jpg 1024w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766-1536x1045.jpg 1536w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766-1310x891.jpg 1310w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Cura04-scaled-e1615955956766-800x544.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Emeterio Jim\u00e9nez en la casa de Ignacio Sandoval Mac\u00edas. Estaba dentro de un viejo \u00e1lbum fotogr\u00e1fico, vestido de negro, con zapatos lustrosos, alzacuello y gorro de piloto aviador\u2026 estampa distinta a como te imaginar\u00edas a un cura de un rancho alejado de la mano de Dios a mediados del siglo XX. Sonriente, lo mismo cuando est\u00e1 al mando de su avioneta que si se encuentra en medio de un grupo de j\u00f3venes y bellas mujeres. \u00bfUn cura-piloto aviador? \u00bfUn padre en los cielos de San Mart\u00edn?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-11505 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1379\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708.jpg 1920w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708-300x215.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708-1024x735.jpg 1024w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708-1536x1103.jpg 1536w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708-1310x941.jpg 1310w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/cura05-scaled-e1615956007708-800x575.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p><em>\u201cEra un padre que ten\u00eda su propia avioneta\u201d<\/em>, me dice Ignacio Sandoval con el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico en las manos. <em>\u201cEra un padre millonario\u201d<\/em>, digo yo. <em>\u201cNo, era de familia sencilla\u201d<\/em>, me contesta mientras pasa las hojas, muestra m\u00e1s fotos y de cada una de ellas tiene un dato que le inspira a regresar al pasado. Su sala est\u00e1 impregnada de recuerdos. <em>\u201cUn d\u00eda fuimos a Bola\u00f1os\u2026 El cura era muy bromista. Cuando \u00edbamos en el aire hizo que la avioneta diera un baj\u00f3n de repente que yo sent\u00ed que los huevos se me subieron a la garganta. \u00c9l nom\u00e1s solt\u00f3 la carcajada, luego retom\u00f3 la trayectoria y se r\u00edo todo el camino\u201d<\/em>. Era bromista con todos. Y como en el chiste de la monja\u2026 dijeron que con todos. Cierto d\u00eda le ense\u00f1\u00f3 su moderna rasuradora a una religiosa, le dijo que era un tel\u00e9fono nuevo y, como se lo dec\u00eda el padre, ella quiso llamar a la casa de las madres en Guadalajara. Emeterio permaneci\u00f3 serio, hasta que no pudo contener la carcajada.<\/p>\n<p>Martha Jim\u00e9nez Mart\u00ednez es sobrina directa del cura Emeterio. Gran parte de su vida ha sido residente en California (EU), pero de ni\u00f1a vivi\u00f3 en Colotl\u00e1n y las vacaciones las pasaba con el t\u00edo sacerdote. <em>\u201cEn una confesi\u00f3n le dije que com\u00eda tierra, entonces se me queda mirando muy serio y me dice, condenada chamaca, se lo voy a contar a tu madre\u201d<\/em>. S\u00f3lo de recordarlo, la se\u00f1ora Martha sonr\u00ede y tambi\u00e9n recuerda con simpat\u00eda c\u00f3mo el se\u00f1or cura se pon\u00eda a jugar con sus hermanos en la sacrist\u00eda; ellos unos ni\u00f1os y \u00e9l toda una autoridad. <em>\u201cCuando llegaba al pueblo en su avioneta, antes de aterrizar le daba vueltas, se pon\u00eda a cantar y toda la chiquillada sal\u00eda a las calles -su canci\u00f3n favorita era la de \u201cCuatro milpas\u201d-. \u00a1Su voz se escuchaba clarita! Nos qued\u00e1bamos impresionados que se escuchara hasta el suelo, \u00a1c\u00f3mo le hac\u00eda!\u2026 ahora yo supongo que traer\u00eda altavoz\u2026 pero, no s\u00e9\u2026 en ese tiempo las personas contaban que el cura se aparec\u00eda en dos lugares distintos al mismo tiempo: que estaba confesando en un rancho mientras rezaba el rosario en otro\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>De c\u00f3mo aprendi\u00f3 a volar, se compr\u00f3 una avioneta de dos plazas y se convirti\u00f3 en un cura adelantado a su tiempo, es un relato menos sobrenatural.\u00a0Para quien conoce San Mart\u00edn de Bola\u00f1os imagine las enormes dificultades para salir de ese lugar hacia la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os. Quien no ha puesto un pi\u00e9 ah\u00ed, piense que en camioneta se necesitaba de un d\u00eda para hacer el recorrido San Mart\u00edn-Zacatecas y m\u00e1s de d\u00eda y medio para llegar a Guadalajara. Eso, en el hipot\u00e9tico caso de contar con un veh\u00edculo o tener una ruta de transporte, pero en el primer caso la posibilidad se reduc\u00eda de manera extrema y la segunda opci\u00f3n era ciencia ficci\u00f3n. Bajo esta circunstancia, los habitantes iban a Guadalajara a lomo de mula o caballo y tardaban casi dos semanas.<\/p>\n<p>Consciente de la necesidad de comunicar al pueblo, Emeterio trabaj\u00f3 para establecer la ruta a\u00e9rea hacia la capital de estado de Jalisco. Busc\u00f3 a su amigo el capit\u00e1n \u00c1ngel Chavarr\u00eda, jefe de la empresa <em>\u201cTransportes A\u00e9reos de Jalisco\u201d<\/em>, para convencerlo, sin embargo, la propuesta era poco atractiva para el empresario. Entonces la amistad fue parte de la estrategia en la persuasi\u00f3n. El capit\u00e1n mand\u00f3 a dos pilotos a conocer la ruta y el lugar propuesto para hacer la r\u00fastica pista, en el terreno de La Mesa de la Virgen. Pero hab\u00eda otro problema: el temor a volar. El se\u00f1or Ignacio Sandoval saca otra imagen del \u00e1lbum fotogr\u00e1fico. En primer plano se observa un jinete de espaldas y al fondo hombres y elegantes se\u00f1oritas que abordan la avioneta. En el piso hay muchas piedras. \u00bfC\u00f3mo les quit\u00f3 el miedo a volar? Don \u201cNacho\u201d saca las hojas amarillentas del Bolet\u00edn escrito en 1970, en el que se rescata la \u201can\u00e9cdota\u201d: El cura Emeterio organiz\u00f3 una peregrinaci\u00f3n a Guadalajara, e invit\u00f3 tambi\u00e9n a los feligreses de Chimaltit\u00e1n y Bola\u00f1os, <em>\u201cpero se present\u00f3 entonces otra dificultad, la econ\u00f3mica, y para ello pidi\u00f3 al capit\u00e1n Chavarr\u00eda que de 80 pesos que cobraba por persona, quedara en 20 pesos el viaje redondo, logrando as\u00ed animar a alrededor de 200 personas a dicha peregrinaci\u00f3n: 100 de San Mart\u00edn y las restantes\u201d<\/em> de los otros dos municipios. Sin embargo, los pasajeros pusieron una condici\u00f3n: que el cura los acompa\u00f1ara. Y ah\u00ed tienen al sacerdote subiendo y bajando de la aeronave, para completar los cuatro viajes de ida, el 5 de abril de 1948, y los cuatro de regreso, el d\u00eda 8 del mismo mes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_15094\" aria-describedby=\"caption-attachment-15094\" style=\"width: 1920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15094 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Carga-scaled-e1622533668677.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1304\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-15094\" class=\"wp-caption-text\">Padre Emeterio<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>\u201cDesde entonces, no s\u00f3lo para los de San Mart\u00edn, sino para todos los de la regi\u00f3n, utilizar el avi\u00f3n fue lo m\u00e1s natural\u201d<\/em>. La ruta comenz\u00f3 en junio de 1948 con los servicios de carga y de pasajeros.<\/p>\n<p>Si llegar a San Mart\u00edn era complicado, visitar las rancher\u00edas era doblemente complicado. Nuestro personaje se mov\u00eda a caballo, al primero lo llam\u00f3 \u201cLucero\u201d y tuvo un segundo equino llamado \u201cResorte\u201d y le gustaba andar a la carrera. Pero no le era suficiente. Ya con la avioneta como v\u00eda de comunicaci\u00f3n, un d\u00eda en pleno vuelo le comunic\u00f3 su plan al capit\u00e1n Chavarr\u00eda: aprender a volar para llevar la palabra de Dios a todos los rincones del municipio. Se dice que el capit\u00e1n era serio en exceso, pero ese d\u00eda sonri\u00f3 y anim\u00f3 al cura en su objetivo. M\u00e1s que preocuparse por el permiso de Dios, Emeterio trabaj\u00f3 para conseguir la anuencia de su madre y del obispo; con el prelado fue un poco menos complicado. El 10 de enero de 1949 <em>\u201cempez\u00f3 a recibir instrucciones del capit\u00e1n Chavarr\u00eda, as\u00ed como de otros dos pilotos que gustosos le ofrecieron su ayuda\u201d<\/em>. Un mes despu\u00e9s realiz\u00f3 su primer vuelo sobre Guadalajara y el primer aterrizaje como examen final, y al hacerlo de forma satisfactoria sus maestros lo ba\u00f1aron con cerveza, un ritual de la \u00e9poca entre los pilotos. Desde ese d\u00eda fue capit\u00e1n piloto aviador con la licencia No. 1590.<\/p>\n<figure id=\"attachment_15096\" aria-describedby=\"caption-attachment-15096\" style=\"width: 1920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15096 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Avioneta-scaled-e1622533823551.jpg\" alt=\"Avioneta\" width=\"1920\" height=\"1329\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-15096\" class=\"wp-caption-text\">Avioneta<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El alumno graduado contaba ya con su propia avioneta: una Piper 90, matr\u00edcula XB-BUL de 65 caballos de fuerza, de dos plazas, que le hab\u00eda comprado a un amigo, Francisco Fuentes, en 12 mil pesos gracias a la cooperaci\u00f3n de sus amistades. Emeterio Jim\u00e9nez se convirti\u00f3 en un ejemplar siervo de Dios. A bordo de su avioneta no ten\u00eda m\u00e1s l\u00edmites que las \u201cescasas\u201d 24 horas del d\u00eda. El obispo lleg\u00f3 a decir que\u00a0 hac\u00eda el trabajo de cinco sacerdotes. Los viernes primero, por la ma\u00f1ana, distribu\u00eda la ostia en la cabecera municipal y m\u00e1s tarde lo hac\u00eda en las comunidades. Los primeros d\u00edas de la semana confesaba a los fieles de 14 distintas rancher\u00edas\u2026 Y es que adem\u00e1s de la pista principal de San Mart\u00edn, los campesinos le ayudaron a hacer 14 peque\u00f1as pistas en el mismo n\u00famero de comunidades y, cuando ten\u00eda prisa, llegaba a un rancho y oficiaba misa debajo de las alas de su Piper. <em>\u201cEn adelante fue su avi\u00f3n un instrumento para difundir la fe y (para) hacer otros bienes materiales a quienes se lo ped\u00edan\u201d<\/em>, se lee en el Bolet\u00edn de 1970, valioso documento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15107 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Pasajeras-scaled-e1622561531882.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1344\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15109 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Pasajero-scaled-e1622562015120.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1365\" \/><\/p>\n<p>Por si fuera poca la labor de su ministerio, el ciudadano Emeterio hizo de su avioneta una ambulancia que sacaba a los enfermos hacia los lugares donde pudieran encontrar alivio a sus males. Transportaba personas a la peque\u00f1a cl\u00ednica de Colotl\u00e1n, al hospital de Zacatecas o con los especialistas en Guadalajara. Tambi\u00e9n llevaba medicamentos a su comunidad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_15111\" aria-describedby=\"caption-attachment-15111\" style=\"width: 1921px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15111 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Pueblo1-scaled-e1622562341224.jpg\" alt=\"PADRE EMETERIO - Pueblo\" width=\"1921\" height=\"1325\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-15111\" class=\"wp-caption-text\">PADRE EMETERIO<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15114 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Pueblo2-scaled-e1622562597877.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1322\" \/><\/p>\n<p>Si por el lado de la fe todav\u00eda no lograba la amistad de algunos nativos, que, seg\u00fan le advirtieron en 1936, eran muy maldosos y lo quer\u00edan matar, 15 a\u00f1os despu\u00e9s, con su servicio social desinteresado logr\u00f3 echarse a la bolsa al pueblo entero.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><b><i>Tom\u00e1s Montero Torres<\/i><\/b><\/span> fue un hombre citadino. Periodista, dise\u00f1ador, cronista y fot\u00f3grafo. Siendo de los primeros miembros del Partido Acci\u00f3n Nacional, cre\u00f3 el logotipo del peri\u00f3dico de ese partido, <span style=\"color: #800000;\"><em><strong>La Naci\u00f3n<\/strong><\/em><\/span>. Tambi\u00e9n se le reconoce como uno de los precursores de la fotograf\u00eda a color en M\u00e9xico; con su c\u00e1mara tom\u00f3 im\u00e1genes de Agust\u00edn Lara, Mar\u00eda F\u00e9lix, Dolores del R\u00edo, Cantinflas y Pedro Infante; fotograf\u00edo a Octavio Paz, Rufino Tamayo, Diego Rivera y al Doctor Atl. Hizo ensayos fotogr\u00e1ficos del m\u00fasico Carlos Ch\u00e1vez, del mismo Doctor Atl en el volc\u00e1n Paricut\u00edn<b> <\/b>y reportajes en la sierra Tarahumara, ente otros. El <span style=\"color: #800000;\"><b><i>Archivo de Tom\u00e1s Montero<\/i><\/b><\/span> estuvo guardado 40 a\u00f1os, tras su muerte en 1969. Sus nietas reci\u00e9n heredaron este tesoro visual, de poco m\u00e1s de 80 mil negativos. Martha Montero, una de ellas, se escucha entusiasmada a trav\u00e9s de la l\u00ednea telef\u00f3nica cuando habla del legado de su abuelo, dice que lo est\u00e1 conociendo por medio de las fotograf\u00edas. Cada sobre con negativos le depara agradables sorpresas; ella recuerda de manera especial las fotos de un sacerdote-piloto de Jalisco. <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 fue de ese cura?\u201d<\/em>, me pregunta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_15116\" aria-describedby=\"caption-attachment-15116\" style=\"width: 1920px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15116 size-full\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Avioneta-1-scaled-e1622562707241.jpg\" alt=\"Avioneta\" width=\"1920\" height=\"1329\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-15116\" class=\"wp-caption-text\">Avioneta<\/figcaption><\/figure>\n<p><a href=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Avioneta2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2859\" src=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Avioneta2-500x346.jpg\" alt=\"Avioneta2\" width=\"500\" height=\"346\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un d\u00eda, <span style=\"color: #800000;\"><b><i>Tom\u00e1s Montero Torres<\/i><\/b><\/span> se encontr\u00f3 por obra de la casualidad con el cura Emeterio. Como integrante de un equipo contratado para analizar las dimensiones y condiciones de uso de varias pistas de emergencia en el norte de Jalisco, <span style=\"color: #800000;\"><b><i>Montero Torres<\/i><\/b><\/span> sali\u00f3 de la Ciudad de M\u00e9xico en lo que parec\u00eda una actividad m\u00e1s. <em>\u201cEmpezamos nuestro trabajo en un avi\u00f3n Sesna de cuatro plazas: anotaciones, fotograf\u00edas y a nuestra vista la monta\u00f1a abrupta con paisaje de perspectivas que achican la tierra y agigantan nuestro temor al vac\u00edo\u201d<\/em>, escribi\u00f3 el fot\u00f3grafo a su regreso a la Ciudad de M\u00e9xico. <em>\u201cAbstra\u00eddos en reflexiones y arrullados por el suave ronroneo de los motores, llev\u00e1bamos dos horas de vuelo cuando repentinamente el piloto grita a nuestros o\u00eddos, \u00a1eso parece una pista\u2026 pero no es posible, es muy corta y su situaci\u00f3n arriba del cerro\u2026 la hace peligrosa de usar! Volamos a siete mil pies, descendemos en c\u00edrculos sobre la cima de la monta\u00f1a en donde como burda cicatriz distinguimos claramente la posta y al final de ella y protegido por una arboleda, un cobertizo cuyo techo de aluminio nos lanza rel\u00e1mpagos de luz. Mientras tanto, a bordo se busca afanosamente en mapas y listas la ubicaci\u00f3n y nombre de esta pista\u2026 \u00a1Nada! No aparece; es totalmente desconocida. Nuestra imaginaci\u00f3n nos hace pensar en un campo de aviaci\u00f3n clandestino de contrabandistas y aventuras\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Fe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2860\" src=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Fe-500x318.jpg\" alt=\"Fe\" width=\"500\" height=\"318\" \/><\/a><\/p>\n<p>El equipo se encontr\u00f3 con un hombre joven, risue\u00f1o, moreno, delgado, estatura mediana, que trabajaba en el motor de una avioneta amarilla de dos plazas. Los capitalinos le hicieron muchas preguntas y \u00e9l se las contest\u00f3 una a una, dej\u00e1ndolos con la boca abierta. <span style=\"color: #800000;\"><b><i>Tom\u00e1s Montero<\/i><\/b><\/span> advirti\u00f3 <em>\u201cque el padrecito aviador ten\u00eda m\u00e1s jugo period\u00edstico que el descubrimiento de un plant\u00edo clandestino de mariguana, y decidi\u00f3 quedarse dos d\u00edas en aquel misterioso laberinto de cerros y barrancas\u201d<\/em>. De regreso a la Ciudad de M\u00e9xico public\u00f3 un fotoreportaje de 12 p\u00e1ginas en la revista <em><strong>Impacto<\/strong><\/em> titulado, <em>\u201cLa fe en avi\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>El cura Emeterio Jim\u00e9nez \u2014se lee en la revista\u2014 presta un <em>\u201cservicio social tremendo, llevando y trayendo por el cielo consuelo f\u00edsico y moral a millares de campesinos que viven en pueblos y rancher\u00edas a donde s\u00f3lo es posible llegar a lomo de mula (&#8230;) Los propios campesinos son los constructores de esa pista (\u2026) \u00a0para facilitarle el acceso a los pueblos y poder tener su misa el domingo y a su padrecito, que les lleva medicinas y cuando hay un caso urgente lo transporta en su \u201cp\u00e1jaro\u201d a un lugar donde puedan encontrar intervenci\u00f3n m\u00e9dica. Pistas peligrosas construidas en las cimas de los cerros para este moderno misionero que lleva la Fe y la doctrina cristiana a 90 kil\u00f3metros por hora\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Cura06.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2861\" src=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Cura06-500x347.jpg\" alt=\"Cura06\" width=\"500\" height=\"347\" \/><\/a><span style=\"color: #800000;\"><b><i>Tom\u00e1s Montero<\/i><\/b><\/span> no esconde su entusiasmo por el personaje. Aporta datos concretos, como que en la bit\u00e1cora del piloto est\u00e1n registradas 700 horas de vuelo, en las que se calcula haber recorrido 8 mil kil\u00f3metros. En su registro, el cura les muestra haber transportado cinco enfermos a Tepic, 16 a Guadalajara, 8 al Te\u00fal de Gonz\u00e1lez Ortega, 4 a Villa Guerrero, Jalisco, y 15 m\u00e1s a pueblos y rancher\u00edas. <em>\u201cEl padre Jim\u00e9nez lleva la fe de un punto al otro sin desmayos, sin flaqueos y afrontando los peligros (\u2026) En cuanto el avi\u00f3n del sacerdote vuela sobre los pueblos, las aldeas y las rancher\u00edas alejadas, los ni\u00f1os y los muchachos se precipitan a recibir al sacerdote y besar la mano que ha sostenido firmemente los mandos de su avi\u00f3n\u201d<\/em>. Tambi\u00e9n lo sorprende por su habilidad en el manejo de una motocicleta: <em>\u201cY al terminar nuestro d\u00eda con \u00e9l, nos da la sorpresa final al verlo abordar su motocicleta para alcanzar a llegar a su \u201cbase\u201d: la parroquia, a tiempo de rezar a sus fieles el santo Rosario\u201d<\/em>. Luego la despedida: <em>\u201cVolteando su cara morena nos dirige una sonrisa y al agitar su mano un saludo. Se aleja entre la vereda de la sierra este capit\u00e1n, modelo de hombre que nos ha ense\u00f1ado a muchos kil\u00f3metros de nuestra casa, c\u00f3mo se puede servir a Dios, sirviendo al pr\u00f3jimo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n en <em><strong>Impacto<\/strong><\/em>, en la revista <em><strong>Ma\u00f1ana<\/strong> <\/em>apareci\u00f3 una entrevista al fot\u00f3grafo en la que platica los entretelones de su fotoreportaje del sacerdote-piloto aviador: <em>\u201cLa vida por una foto\u201d<\/em>, es el t\u00edtulo y la fecha, 1951. La historia del cura Emeterio consta de 17 negativos fotogr\u00e1ficos, me comenta Martha Montero, quien a\u00f1ade un dato que hace m\u00e1s relevante el texto period\u00edstico. <em>\u201cMi abuelo quiso comprobar con sus propios ojos la labor de ese cura, pero lo hizo con grave riesgo de su salud\u201d<\/em>. <span style=\"color: #800000;\"><b><i>Tom\u00e1s Montero<\/i><\/b><\/span> necesitaba de una dosis diaria de insulina, pero el d\u00eda que lleg\u00f3 a San Mart\u00edn de Bola\u00f1os hab\u00eda olvidado su medicamento. Aun as\u00ed se qued\u00f3 dos d\u00edas para convivir con el sacerdote de la monta\u00f1a. Martha Montero muestra curiosidad por ese personaje que conoce por fotos y por el texto que escribiera su abuelo hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os. <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 fue de ese cura?\u201d<\/em>, me pregunta\u2026 y yo me quedo pensando que quien se convierte en leyenda, casi siempre muere joven.<\/p>\n<p>En San Mart\u00edn hace un calor de los mil demonios. Sentados debajo de un \u00e1rbol, la se\u00f1ora Mar\u00eda de Jes\u00fas Arellano Cortez me sigue contando de ese padre <em>\u201ctan bueno\u201d<\/em> y <em>\u201cguapo\u201d<\/em> que un d\u00eda, tristemente, falleci\u00f3, al tiempo que se escucha la primera llamada con las campanas de la parroquia, ah\u00ed donde se encuentran los restos de Emeterio Jim\u00e9nez Mart\u00ednez. Estamos en los d\u00edas previos a la fiesta patronal de agosto, el Se\u00f1or de Santa Rosa. Por las calles hay <em>\u201cmucho gobierno\u201d<\/em>, dice la gente ante la presencia de decenas de polic\u00edas estatales de Jalisco y a una partida de militares. Este pueblo ha sido caliente en cuesti\u00f3n de narcotr\u00e1fico, y en el sexenio de Felipe Calder\u00f3n se calent\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda actuado el cura en la actualidad ante este tipo de gente maldosa?<\/p>\n<p><em>\u201cCuando muri\u00f3\u201d<\/em>, dice la viejecita, <em>\u201cestuvimos de luto por cuatro a\u00f1os. Una tristeza generalizada, pesada, que se mantuvo en San Mart\u00edn de Bola\u00f1os. Las noches eran de un silencio triste\u201d<\/em>. Los ranchos se vaciaron, todo mundo quer\u00eda ver a su querido padre. Despedirlo. Su cuerpo estuvo dentro de la parroquia; fue un llorar dentro de la iglesia, en el atrio y las calles adyacentes. <em>\u201cCuando estaba tendido, sent\u00edamos que se nos hab\u00eda acabado el mundo\u201d<\/em>, la se\u00f1ora Mar\u00eda de Jes\u00fas sigue recordando. <em>\u201cEl se\u00f1or cura muchas veces manifest\u00f3 el deseo de morir en San Mart\u00edn porque cre\u00eda que sus feligreses har\u00edan oraci\u00f3n por el eterno descanso de su alma\u201d<\/em>. Bolet\u00edn, p\u00e1g. 14. Emeterio Jim\u00e9nez muri\u00f3 a las afueras de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os al desplomarse su avioneta el 15 de febrero de 1954, poco despu\u00e9s de la una de la tarde. Ten\u00eda 44 a\u00f1os de edad. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 ese d\u00eda? Siempre le gust\u00f3 la adrenalina. Jugaba a dar maromas en el aire con sus amigos pilotos de Guadalajara; a sus amigos del pueblo, como bien lo dice don <em>\u201cNacho\u201d<\/em>, les hac\u00eda palidecer al dejar caer la avioneta de repente. Y ten\u00eda la costumbre de apagar el motor al aterrizar en San Mart\u00edn, pr\u00e1ctica bien controlada en su Piper 90\u2026 Como su peque\u00f1a avioneta le era insuficiente para cubrir el trabajo pastoral y su servicio social, compr\u00f3 una nave un poco m\u00e1s grande en 25 mil pesos. El 14 de febrero fue a Guadalajara a hacer el cambio y de regreso, al d\u00eda siguiente, al llegar al pueblo, hizo lo mismo de siempre: apagar la nave poco antes de aterrizar\u2026<\/p>\n<p><em>\u201cComo no conoc\u00eda esa avioneta, por eso cay\u00f3, el pobre, sobre un pitayo. Su cuerpo y su ropa quedaron llenos de espinas\u201d<\/em>, dice la viejecita. El padre Narciso Ch\u00e1vez corri\u00f3 hacia el lugar del siniestro y todav\u00eda lo encontr\u00f3 con vida. Ah\u00ed sobre el campo de su querido San Mart\u00edn de Bola\u00f1os, como hab\u00eda sido su deseo, exhal\u00f3 por \u00faltima vez. Muri\u00f3 el hombre y comenz\u00f3 la leyenda, de inmediato. Se dice que d\u00edas antes del suceso, enfermo \u00e9l, les coment\u00f3 a las religiosas sonriendo: <em>\u201cNo me quiero morir porque en el cielo no hay aviones, a no ser que se me conceda ir en mi avi\u00f3n al cielo\u201d<\/em>. Las madres le pidieron que las llevara consigo, pero el cura s\u00f3lo le dijo s\u00ed a una de ellas; la misma religiosa que le acompa\u00f1aba el d\u00eda del accidente y que tambi\u00e9n falleci\u00f3. Y al padre Ch\u00e1vez, de visita en San Mart\u00edn, le coment\u00f3 unos d\u00edas antes: <em>\u201cLo dejo en mi lugar, actu\u00e9 con todas las facultades que yo tengo\u2026 en una palabra: lo dejo como p\u00e1rroco\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>El cura Emeterio Jim\u00e9nez Mart\u00ednez sigue vivo en la mente de todas las personas de la tercera edad, las que lo conocieron y las que supieron de \u00e9l de primera mano. Sin embargo, su imagen comienza a desdibujarse en la siguiente generaci\u00f3n. Durante a\u00f1os se hac\u00eda misa los d\u00edas 15 de febrero en el lugar donde muri\u00f3, pero hace ya tiempo que se perdi\u00f3 esta tradici\u00f3n y entre los j\u00f3venes es un ser del que escuchan mucho, pero conocen muy poco y les dice menos. Es una imagen irreal; contrario al sentir de las personas de 70 y m\u00e1s, para quienes lo irreal es tan cierto como los milagros que les ha hecho el cura. <em>\u201c\u00a1A mi ya me hizo un milagro!\u201d<\/em>, me dice Mar\u00eda de Jes\u00fas Arellano Cortez, <em>\u201ctuve perdidas unas arracadas durante un a\u00f1o, las buscaba y las buscaba, hasta que le ped\u00ed al se\u00f1or cura que si estaban en mi casa, aparecieran. Y las encontr\u00e9 dentro de un colch\u00f3n\u201d<\/em>. Otras personas cuentan de otros milagros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/archivotomasmontero.org\/site\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Cura07.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15092 size-large\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Cura07-708x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"708\" height=\"1024\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La viejecita se confiesa, ya para despedirse: <em>\u201cUn d\u00eda le ped\u00ed a Dios poder verlo. \u00a1Y ya lo vi! Fue en sue\u00f1os. Con su traje negro, su sotana y la gorra. Lo vi en el campo, yo andaba cortando guam\u00fachiles. \u00a1Ay se\u00f1or cura, qu\u00e9 gusto de verlo!, le dije. Saliendo y bajando como los \u00e1ngeles\u201d<\/em>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_15088\" aria-describedby=\"caption-attachment-15088\" style=\"width: 756px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15088 size-large\" src=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-1024x712.jpg\" alt=\"PADRE EMETERIO\" width=\"756\" height=\"526\" srcset=\"https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-1024x712.jpg 1024w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-300x209.jpg 300w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-1536x1068.jpg 1536w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-2048x1424.jpg 2048w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-1310x911.jpg 1310w, https:\/\/archivotomasmontero.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Moto-800x556.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-15088\" class=\"wp-caption-text\">PADRE EMETERIO<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; font-size: 11px;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>(*) Francisco V\u00e1zquez Mendoza<\/strong><\/span> es investigador de la Universidad de Guadalajara y hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o present\u00f3 una vasta exposici\u00f3n en torno al Cura Emeterio, resultado de sus amplios trabajos, en el Museo del Periodismo con sede en la perla del Baj\u00edo, con apoyo de su director, V\u00edctor Ortiz Partida. La misma se inaugur\u00f3 recientemente en la Casa de Cultura de San Mart\u00edn de \u00a0Bola\u00f1os, conmemorando los 60 a\u00f1os del fallecimiento del sacerdote, lo mismo que para benepl\u00e1cito de sus habitantes, que tan bien lo conocieron. Para el <span style=\"color: #800000;\"><strong>Archivo Tom\u00e1s Montero Torres<\/strong><\/span> es un privilegio la colaboraci\u00f3n del Maestro V\u00e1zquez Mendoza en este blog, lo mismo que haya tomado en cuenta im\u00e1genes captadas por <span style=\"color: #800000;\"><strong>Montero Torres<\/strong><\/span> para incluirlas en el montaje.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le advert\u00edan: \u201cLa gente de San Mart\u00edn de Bola\u00f1os es muy maldosa, no vaya usted\u201d. En 1936, adem\u00e1s, un hombre joven corr\u00eda el riesgo de morir de aburrimiento en ese lugar. Pero \u00e9l fue. Y se qued\u00f3, y ni la muerte lo ha podido sacar. Sus restos est\u00e1n a un costado del altar. 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