Cuatro instantes con Margarita Michelena

MM1

Desconozco si cultivaron una amistad, pero Margarita Michelena y Tomás Montero Torres coincidieron, por lo menos, durante cuatro momentos de su vida. La primera en la Universidad Nacional Autónoma de México, a mediados de los años 30, cuando ella estudiaba en la Facultad de Filosofía y Letras y Montero Torres en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. De esos primeros años de estudio, llegarían a convertirse en poeta y periodista, la primera; pintor y fotorreportero, el segundo. Durante esa época, para ser más precisos, en agosto de 1937, ambos asistieron al evento de inauguración de la Galería Permanente de la Generación Revolucionara Unificadora de Artistas (GRUA), ubicada en la calle de Corpus Christi No. 6, como puede comprobarse en la publicación que esa misma asociación hizo, con motivo de registrar tal suceso:

RG1

 

RG2

 Tomás Montero Torres con traje y abrigo,

en la foto superior y en el tercer sitio de derecha a izquierda

RG3

Margarita Michelena en la foto inferior, primera fila, segundo sitio

de derecha a izquierda. Montero Torres en la foto superior,

segunda fila, tercero de derecha a izquierda, ya sin abrigo.

La publicación hacía referencia a los 23 artistas cuya obra se expuso para ese acto, además de incluir el cuento “Historia de travesuras”, de quien entonces firmaba como “Marga Michelena”. Entre otros, participaba también el pintor Manuel Montiel Blancas, quien compartiría una larga amistad con Tomás Montero.

MM2

Posteriormente, los dos trabajarían para la revista América, ella -oriunda de Hidalgo- comenzaría ahí su carrera literaria; él -oriundo de Michoacán- colaboraría ahí como fotógrafo y “asesor artístico”, de acuerdo con los créditos de ejemplares de la época.

MM3

Y por último, hay un cuarto instante registrado de vida compartida entre ellos, que en lo personal a mi me gusta mucho: una visita de Tomás Montero Torres a casa de Margarita Michelena.

MM4

Me lo cuenta esta serie de imágenes de fino acercamiento al espacio íntimo, al hogar y los afectos cercanos… Incluso una imagen que registró un abrazo de Margarita con su esposo e hija, que aunque ya se encuentra muy diluido, alcanza a mostrar un perfil de su brazo, cierta silueta.

MM5

En todas hay un porte indudable de esta mujer que, para muchos intelectuales de altura, como el propio Nobel Octavio Paz, poseyó una de las mentes mejor cultivadas de su tiempo.

MM6

Sus finas manos, ese mirar hacia dentro de sí misma, la suavidad que se intuye en la tela de su atuendo… No creo que sea sencillo posar así para un desconocido pero sí, quizá, para alguien que detrás de la lente se sabe amigo.

MM7

Veámosla como mujer indómita y entera, que halló en la palabra la forma directa de denunciar verdades y en la poesía la mejor manera de hablarse a sí misma. En el número 237 de la legendaria revista Vuelta, Octavio Paz escribió, con motivo del justo homenaje que en 1996 se le hiciera en Bellas Artes a Margarita Michelena: “pertenece a esa rara estirpe de poetas que en formas diáfanas alían el pensamiento al sentimiento, lo que pensamos con los sentidos a lo que sentimos con la cabeza. Sus poemas son cristalizaciones transparentes. Desde su primer libro me impresionaron, por igual, la maestría de la hechura, la profundidad del concepto y la autenticidad de la emoción. Equidistante del grito y del frío conceptismo, de la confesión sentimental y del «preciosismo», sus poemas brotan del suelo del lenguaje como chopos, pinos o álamos; también como torres de reflejos y esbeltos obeliscos de claridades. Poemas bien plantados en la tierra pero movidos por una misteriosa voluntad de vuelo. Gravitación y levitación”.

MM8

Y es un cierto halo de levitación el que yo distingo en varias de estas fotografías. En estos retratos amorosos de una poeta que, entre mucho, alguna vez escribió:

“Cuando yo digo amor”

Cuando yo digo amor identifico

sólo una pobre imagen sostenida

por gestos falsos,

porque el amor me fue desconocido.

Cuando yo digo amor

sólo te invento

a ti, que nunca has sido.Y cuando digo amor

abro los ojos

y sé que estoy en medio

de mis brazos vacíos.

Cuando yo digo amor

sólo me afirmo

una presencia impar

como mi almohada.

Cuando yo digo amor

olvido nombres

y redoblo vacíos y distancias.

Cuando yo digo amor

en una sala

llena de rostros fútiles

y pisadas oscuras en la alfombra.

Cuando yo digo amor

crece la noche

y mis manos encuentran

para su hambre doble y prolongada

mi pobre rostro solo

repetido por todos los rincones.

Cuando yo digo amor

todo se aleja

y me asaltan mi nombre y mis cabellos

y las hondas caricias no nacidas.

Cuando yo digo amor

soy como víctima.

La inválida en salud.

El granizo y la rosa paralelos.

La dualidad del árbol y el paseante.

La sed y el parco refrigerio. Yo soy mi propio amor

y soy mi olvido.

Cuando yo digo amor se me desploma

la ascensión de las venas.

Sobreviene un otoño

de fugas y caídas

en que yo soy el centro

de un espacio vacío.

Cuando yo digo amor

estoy sin huellas.

De porvenir desnuda

e indigente de ecos y memoria.

Cuando yo digo amor

advierto inútil

la palma de mi mano —que es convexa—

e increíble

ese girar soltero

del pez en su pecera.

 

 

Esta entrada fue publicada en Ciudad de México, Educación, Escritores, Familia, Fotografía, México, Periodistas, Poeta, Reportero gráfico, Sin categoría, Tomás Montero Torres y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Cuatro instantes con Margarita Michelena

  1. Rosario Ordóñez dice:

    Fascinante, muchas gracias por compartirme tanta nostalgia desconocida.

  2. Hugo Montero Butzmann dice:

    Me resulta muy interesante observar como todos los intelectuales de la época, se relacionaron desde sus orígenes. Esto raramente lo investigamos cuando analizamos a un personaje en particular.

    Que buena labor!!

  3. Andrea Cataño dice:

    Mil gracias por esas fotografías maravillosas. Me ha emocionado muchísimo verme a los dos años con mi madre y en una foto que no está completa, también con mi padre, el pintor Eduardo Cataño Wilhelmy. De verdad, ha sido un gran regalo.
    Cordialmente,
    Andrea Cataño Michelena

  4. Katrina dice:

    Hola, buenas tardes, me interesaría poder ocupar las fotos de Margarita Michelena para fines educativos. Puedo hacerlo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>