Los niños de Monterito

El niño Quijote

El niño Quijote

"Pelones de Hospicio"

«Pelones de Hospicio»

La risa de las niñas

La risa de las niñas

Por su figura menuda, a Tomás Montero Torres le decían «Monterito», un mote que al paso del tiempo trascendería la referencia al atributo físico para ser un modo cariñoso de nombrarlo, de afirmar vínculos, de cultivar la amistad. Era afable y detallista. A la gente que quiso le obsequiaba dibujos acompañados de breves dedicatorias, todo de su puño y letra. Cuentan que al llegar a su casa traía dos regalos distintos en los bolsillos de su saco –porque siempre iba a trabajar de traje y con pañuelo en el bolsillo, como lo dictaba la elegancia de la época– en el de un lado caramelos para sus hijos, en el otro chocolates para su esposa.

Niña tarahumara

Niña tarahumara

Aprendiendo el Jarabe Tapatío

Aprendiendo el Jarabe Tapatío

Tejiendo a orilla del lago

Tejiendo a orilla del lago

Pequeños pescadores

Pequeños pescadores

Quizá mucho de ese espíritu es el que hizo que lograra gran empatía con los niños y ésta se reflejará en las fotografías donde los captó, lo mismo en sus encuentros cotidianos que en regiones indígenas, orfanatorios  e incluso en las experiencias del viaje. Los niños le miran, le sonríen… Esta es solo una pequeña muestra de un tesoro mayúsculo que, sobre niños, se halla en su legado fotográfico. Son otra forma de ver su corazón amoroso.

"Monterito"

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